viernes, 9 de enero de 2015

Mi Universo


Había una vez mi Universo donde como en todos los Universos todo estaba formado por luz y oscuridad.  En este Universo, que se hacia mayor por el simple hecho que hacerse mayor es cosa de todos, había galaxias. Las galaxias tenían todas las medidas y formas que te puedas imaginar, había algunas de pequeñas y redondas y otras de grandes y redondas, también. Pero lo que más fascinaba de las galaxias era como ellas que primero habían sido un todo, se iban separando hasta formar un conjunto de galaxias que a su vez formaba mi Universo. Aquellas galaxias concentraban toda la materia y dejaban un vacío evidente en medio, que cuando la primera estrella comenzó a brillar, se llenó ya que en el principio de la creación de mi Universo, las estrellas estaban apagadas, y únicamente reinaba la oscuridad.
Sin embargo, se desencadenó un conjunto de reacciones dentro los astros apagados, y poco a poco, y con la soltura de quien quiere empezar a hacer alguna cosa grande, brillaron. Como consecuencia, de la creación de los astros, esas reacciones provocaron un desprendimiento de materia, que conllevó a crear un cúmulo de reductos sólidos, que describían circunferencias elípticas alrededor de las estrellas.
Esos reductos sólidos, apodados planetas, satélites o asteroides contenían partículas de agua. Las partículas de agua por si solas no dejan de ser partículas de agua, pero en un planeta donde la distancia con la estrella fue la ideal, las masas acuosas permitieron que se originaran cadenas proteicas que dieron lugar a la vida. Aquella vida evolucionó desde una simple célula a los seres humanos.
Todo iba bien hasta que llegó el día que apareciste tú. Aunque no es que todo comenzase a ir mal, es que descubrí el porqué de mi Universo, no crees? Ara que tengo toda la definición de lo que he creado; contigo, tendría que volver a empezar diciendo todo era oscuro hasta que tú llegaste.

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