martes, 18 de septiembre de 2012

Hoy soy artista


Hoy soy un artista que no busca ni las ventas ni las cifras de una lista de éxitos. Soy un artista que
se desvive por su música, la hace con pasión, nunca la fuerza, sale por soltura, con la facilidad que
rompen las olas o con la imaginación que sienten las nubes para tomar esas formas imposibles.
Soy artista por vocación, vivo cada pequeño ritmo que sale de mi mente y se plasma en
instrumentos.
Sí, hoy soy un artista que hace letras que respira notas y que cena sonido. Soy un artista que tiene
su éxito por no ser un vendido, por hacer esos tonos para él y después contárselo a los demás
como si se lo explicará uno a uno. Soy ese músico que se respeta y respeta, que no tiene
enemigos ni se los crea, vivo encerrado en mi mundo de ritmos y en los estudios.
El proceso de creación es un vasto tiempo de folios blancos, palabras solas, noches interminables.
Los minutos pasan demasiado rápido cuando encuentro el tono apropiado y no avanzan cuando
tengo una frase y no me sale otra, no avanzan porque no quieren que el tiempo me de nueva sed
de recursos.
Una vez tengo el primer esbozo de un ritmo, ya sea solo un bombo y una caja y una melodía
simple de guitarra o de piano, empiezo a ver que tipo de mujer será la letra, que escenario
auditivo dibujaré para mis oyentes, que mensaje transmitiré a mi gente. Y es que el ritmo siempre
es básico, es "bombo caja, bombo bombo caja", lo importante es la melodía, eso es más difícil de
obtener. Cuando por fin, tengo un ritmo y una melodía que me inspiran lo suficiente, en ese
momento cojo mi libreta sin espiral pequeñita de líneas, no de cuadraditos, para que con mi boli
Bic negro todo fluya. Es en ese instante, cuando un río de palabras formadas por párrafos de
cuatro versos, donde cada párrafo tiene la misma rima consonante, le salen frases como los días
de sol claros y alegres si el ritmo es bueno, otras veces me paro y vuelvo a empezar porque tengoque ir paso a paso, no es bueno desvirgar una instrumental si la letra es precoz y sin ese toque
divino, si, como tú.
La letra hecha y el ritmo está en el horno, solo falta grabar. El proceso de grabación es menos
complejo pero no simple. Es como salir a la ventana del mundo y gritar, expresarles a todos tus
miedos y tus sentimientos, desnudarte. Entro en el habitáculo acolchado, con un micro de
membrana en el centro. Y con la letra en una mano y los cascos con la instrumental de fondo,
empiezo a recitar, como si fuera un concierto, como si fuera el último show y la última canción.
Empiezó cantando todo del tirón, estribillo a parte. En las otras veces, pongo voces, coros en
algunas frases y en el estribillo, todo está quedando magnífico. Lo mezclo y masterizo y ya lo
tengo para sonar.
Cada tema consta de este proceso, que no es otra que la finalidad de que la gente me escuche en
mis directos más íntimos o en los más afluentes.
De casa al concierto y del concierto, vuelvo ebrio pero fresco, y siempre practico compases,
acordes y el "1,2...1,2".
Esa es mi vida. Hasta que llega el día...
Hasta que al fin, encuentro una nueva melodía, que cruza la calle vestida sin vestido, pero con ese
toque complejo pero con ropas sencillas. No se si me explico. Esa mujer es un ritmo, es una letra y
son todos los intrumentos que concuerdan en una canción, es lo perfecto, que es la canción del
latido de algo más fuerte que un tambor o que la distorsión de una guitarra. Esa mujer no es
musa, es luz de ideas para mi motor creativo, es un paradigma, es un oasis dentro de este mundo
de ruido. Tiene que ser mía y se lo digo:
- Escucha, yo soy músico. Otros me llaman poeta, artista de calle o cantautor moderno. Soy dolor
para mi, alivio para la gente. Camino al compás de mis ideas, vivo acorde a un sonido. A veces soy
una frase tan pálida que se te hiela la sangre hasta el punto que buscarás abrigo. Otras, me
conformo con dar espectáculo en un show, decir mucho sin significar nada, ser como ese cigarro
que se consume y que cuando se acaba, nadie lo recuerda. Pero, chica, casi siempre soy calor,
soy luz de oídos, medicamento para corazones que buscan refugio, hago transfusiones de alegría
en cada frase y en cada rima. Soy lo que muchos llamarían felicididad, si la felicidad se pudiera
reducir a una persona que comparte su vida con los demás a través de la música. Quiero que tú
me compongas el Universo, y yo lo retrataré en cada balada para el mundo. Quiero que tu y yo
hagamos algo inimaginable, volemos a Andrómeda y volvamos con la esencia de lo infinito, coger
las palabras y canviarles el sentido, buscar unos horizontes donde nada este escrito, y volver a
hacerlo, fácil como la orilla y el mar como el Sol y la Tierra, ser algo eterno sin fin, como el
horizonte en la playa. Quiero que tú y yo hagamos, y lo que tenga que ser será, para el mundo.
Y ella sin pensar mis palabras contestó:
- El único problema entre tú y yo, es que tú eres de todos pero yo no...
Cruzó la calle y no dijo adiós. 

jueves, 13 de septiembre de 2012

Hoy más que ayer, menos que mañana


Al amanecer el mundo está lleno de promesas, todo por estrenar y por sentir, las respiraciones se oyen lentas. El sol sale para el vivir de las bestias, para el crecer de las plantas; para rivalizar contigo, musa de verano.
Y ahí estamos, aquellos que no dormimos, solo soñamos lo que querríamos ver y lo escribimos. Historias de oportunidades, de sueños (a veces rotos, a veces intactos como tú cuando te despiertas y todo está por hacer), de realidad, pero sea lo que sea le inyectamos gramos de ilusión, de meticuloso trabajo y le dedicamos un tiempo irresponsable.
Es en ese tiempo, cuando todo descansa, cuando todo está en su más profunda calma, que en mi, se me postra clara y opaca la inspiración.
Es melosa y dulce, seduce como un Porsche, pero lo que más pone es que su roce sea duradero, poder gritarle al tiempo, que ya no le temo. Porque aunque deje un momento el folio, cuando vuelva, la tinta volverá a correr, mis ideas subirán a un nivel que será espacio infinito.
Y es por eso, que hoy empiezo algo más que lo que hice ayer, siempre será menos de lo que tendré hecho mañana. A veces en verso, otras en prosa. Será palabra tras palabra con tacto suave y maravillosa.
Vamos a intentarlo.